Historias de inventos e innovaciones. El Condón

El uso del condón es muy antiguo, se remonta a varios miles de años, por lo que su historia tiene que ser contada con brevedad. Los egipcios usaban ya preservativos de fibra de lino contra las enfermedades, preservativos que es posible ver aún en el sexo de algunas momias. Los griegos los hacían con vejiga de cabra y los romanos con intestino de cerdo. No es una historia exclusiva de Occidente. Al contrario, ella adquiere claridad alrededor del siglo X, en Asia: los chinos lo confeccionaban con papel de seda lubricado con aceite de almendras y los japoneses lo conocían bajo el nombre de kabuta-gata, una especie de condón hecho con escamas de tortuga.

Pero el condón, propiamente, surge varios siglos después, en Europa. “Guante de Venus”, le decía Shakespeare. “Coraza contra el placer, tela de araña contra el peligro”, lo llamaba la Marquesa de Sévigné en una carta a su hija, la Condesa de Grignan. El condón, entonces, acababa de ser introducido a la medicina por el anatomista y cirujano italiano Gabriele Fallope, profesor en la universidad de Padua y médico del papa Julio II y del rey Francisco I de Francia.

Es en el siglo XVIII que los condones adquirieron fama, en el pueblo holandés de Utrecht, durante las reuniones que pusieron fin a la guerra de la sucesión en España. Tras los altos personajes las mujeres galantes llegaron al pueblo, donde unos artesanos fabricaron un preservativo hecho con capas de intestino de borrego, coronado por una cinta de seda. El preservativo fue después fabricado de manera industrial y puesto a la venta con el nombre de condón, una transcripción del verbo latín condere, que significa esconder o proteger. Casanova lo usaba con frecuencia (“debo encerrarme en un pedazo de piel muerta para probar que estoy vivo”). Y Sade hacía referencia a él en uno de los diálogos de la Philosophie dans le boudoir (“un saco de piel de vejiga, vulgarmente llamado condón”). La gente entonces los inflaba para verificar su fiabilidad.

La Revolución Industrial marcó la historia del condón. El empresario americano Charles Goodyear, inventor de la vulcanización, el mismo que daría después su nombre a las llantas de automóviles, comenzó la producción en masa de preservativos hechos a base de caucho que, al vulcanizar, se transformaba en un material elástico y resistente. Ese tipo de condón fue masivamente producido en Inglaterra a finales del siglo XIX. Hacia 1930, en fin, la empresa inglesa Durex sacó al mercado los primeros condones de látex, que tendrían un uso masivo durante la Segunda Guerra (los americanos los llegaron a poner en el cañón de sus fusiles, para protegerlos del agua y la arena durante la campaña de África). Durex produce aún condones lubricados muy cotizados.

El surgimiento del sida volvió necesario el uso del condón. Aquí en Francia, la palabra pudo ser utilizada, en la publicidad, hasta 1987. En México recuerdo que apenas unos años después. Pocos sabían entonces que detrás de su nombre había una historia larga y venerable.

 

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