Un vigués diseña un motor capaz de reducir un 50% el consumo

http://www.farodevigo.es/

Un motor diésel a dos tiempos capaz de reducir a la mitad el consumo de carburante. La idea que ha obsesionado durante los últimos años a Ricardo Pérez –capitán de la Marina Mercante jubilado y apasionado de la mecánica– es hoy una realidad que ruje, acelera y combustiona en el interior de su garaje. Tras 18 meses de investigaciones y una inversión superior a los 12.000 euros este vigués ha desarrollado un propulsor aplicable a turismos, camiones y embarcaciones náuticas capaz de maximizar el consumo de gasoil. “Sus ventajas superan a las de cualquier motor que se pueda encontrar ahora mismo en el mercado”, apunta Pérez.
“Con este diseño los turismos ahorrarán el 50 por ciento del combustible. De los seis litros cada 100 kilómetros que usan en la actualidad pasarán a consumir entre dos y tres litros. El ahorro en el caso de los camiones será del 30 por ciento”, explica su inventor. Las ventajas del prototipo son evidentes: permite reducir a la mitad el tamaño de los motores sin alterar su potencia y al simplificar el mecanismo restringe de igual manera la posibilidad de averías. “Todo va a la mitad”, apunta Pérez antes de desvelar que su motor tiene cuatro válvulas en vez de las ocho convencionales y requiere de solo dos pistones, no de los cuatro del resto de turismos.
A las ventajas económicas de su descubrimiento, Pérez suma las ecológicas. “Sus emisiones contaminantes son menores ya que baja el consumo” –reflexiona Pérez– “eso es importante sobre todo en el actual contexto de polución”. La simplicidad del diseño y su reducido tamaño favorece además la creación de motores híbridos que combinen la potencia del carburante y los propulsores eléctricos. El éxito obtenido en su empeño con los motores diésel le anima ahora a diseñar máquinas capaces de reducir hasta en un 70 por ciento las 200 toneladas de combustible que llegan a consumir los grandes buques contenedores al día.
El prototipo de Pérez se desarrolló con la ínfima parte del presupuesto de las grandes multinacionales.Desde septiembre de 2009 su taller se ha llenado de tornos, cables, baterías y el motor del Renoult 21 sobre el que ha trabajado. “Tuve que recurrir a un coche de 1993, pero la culata es incluso anterior, data de 1985″, relata este antiguo capitán de la Marina Mercante que sueña con la mecánica desde pequeño. La necesidad de cuadrar su inversión con los gastos domésticos le obligó a “elaborar a mano casi todas las piezas”. Elementos tan complejos como el árbol de levas o los balancines salieron de su torno y solo recurrió a talleres profesionales para los componentes más inaccesibles. Esa necesidad de diseñar y elaborar sus propias piezas le hizo abandonar un primer intento en 2000. “Me obsesioné y la solución era muy sencilla”, bromea ahora.
¿Cómo puede un solo hombre desarrollar un motor tan innovador? “Porque actúo como un artista”, responde Pérez. A lo largo del último año y medio su afán por descubrir le llevó a trabajar todos los días de 12 de la mañana a cuatro de la madrugada de manera intensiva y guiándose solo de su propia intuición. “A veces me daban las seis de la mañana, pero lo cierto es que durante todo el día daba vueltas a cómo mejorar el proyecto”, recuerda. Esa fijación y la independencia para actuar con libertad le ha llevado a “superar a los grandes talleres, que trabajan sujetos a rutinas preestablecidas y no con creatividad”, apunta.

Esta entrada fue publicada en Creatividad, marketing e innovación y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.